La firma Oculus VR, subsidiaria de Facebook, ha sido condenada a pagar 500 millones de dólares por haberse aprovechado de la tecnología de ZeniMax en el diseño de su dispositivo de realidad virtual.

La condena, no obstante, recoge una indemnización menor a la exigida por la compañía de juegos ZeniMax, la cual reclamaba 4 mil millones de dólares.

Durante el juicio, los representantes de ZeniMax argumentaron que algunas de sus patentes, códigos de programación informáticos y otros aspectos técnicos acerca de la realidad virtual fueron usados  por un exempleado que desempeñó un papel fundamental en el desarrollo del dispositivo Oculus Rif.