Más del 80% de las aguas residuales domésticas, agrícolas e industriales que se generan en el mundo son vertidas en el entorno cotidiano sin tratamiento alguno, principalmente en los países de bajos ingresos, revela la edición 2017 del Informe Mundial de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo de los Recursos Hídricos, que analiza la temática de aguas residuales y su potencial como recurso sostenible.

En promedio, los países de ingresos altos tratan alrededor del 70% de las aguas residuales municipales e industriales que generan. Este promedio cae a un 38% en los países de ingresos medios-altos y a un 28% en los países de ingresos medios-bajos. En los países de ingresos bajos solo el 8% recibe algún tratamiento, indica el documento que explica las razones que lleva a los países a desarrollar o no proyectos de tratamiento de aguas residuales.

Según el documento, en los países de ingresos altos la motivación por llevar adelante tratamientos avanzados de aguas residuales se basa en el deseo de mantener la calidad del medio ambiente o de contar con una fuente alternativa de agua a la hora de enfrentar la escasez.

Sin embargo, el vertido de aguas residuales sin tratar continúa siendo una práctica habitual, especialmente en países en desarrollo, porque no cuentan con la infraestructura, capacidades técnicas e institucionales y financiamiento necesarios.

‘En el mundo, la mayor parte de las aguas residuales no son tratadas ni recolectadas. Además, la recolección de aguas residuales per se no es sinónimo de tratamiento de aguas residuales’, señala en el documento Guy Ryder, presidente de ONU-Agua y director de la Organización Internacional del Trabajo.

El organismo advierte que el vertido de casi todas las aguas residuales al entorno —sin tratamiento previo y adecuado— (en todos los países, excepto los más desarrollados) además de ser una oportunidad desaprovechada, implica grandes riesgos para la salud humana, la productividad económica y la naturaleza. ‘En muchos casos las aguas residuales recolectadas son simplemente vertidas directamente al medio ambiente sin tratamiento previo. La escorrentía de tierras agrícolas casi nunca es recolectada ni tratada, por lo cual no existen indicadores para estos flujos de aguas residuales’, añade.

La ONU estima que desde 1990 a la fecha unos 2,100 millones de personas lograron acceso a instalaciones de saneamiento mejoradas, pero hay cerca de 2,400 millones que todavía no lo tienen y mil millones aún practican la defecación al aire libre.