Una peregrinación de consultorio en consultorio y un diagnóstico desconocido desmoronaron la vida de la psicóloga Alicia Rego Otero .

Criada en el seno de una familia gallega radicada en Panamá, Rego Otero cayó en el vacío, poseída por una profunda depresión al sentirse incomprendida por los médicos y creerse lejos de recuperar la ansiada salud.

“Mis conocidos pudieron verme en mi peor estado. No sentía ánimos de nada. El cuestionamiento acerca de qué era lo que le pasaba a mi cuerpo, era la constante”, rememora de ese periodo de angustia, que paradójicamente coincidió con la súbita muerte de su padre.  

 “Un día, llevaba un collar, y mi hijo se acercó a mí, en un instante el collar (de cuentas) se fragmentó y las perlas se dispersaron; así había estado yo”, compara la autora del episodio que le da sentido al título de su publicación. 

Mucho tiempo después, la psicóloga descubriría su intolerancia al gluten con ayuda especializada y poco a poco iría recobrando todo lo que había abandonado, su vida. 

Decidió escribir Las cuentas del collar roto para enmendar la ausencia del dolor para con la partida de su padre, y mejor que lamentarse, le dedica este libro a su memoria. “A final de cuentas ha sido su recuerdo, sus enseñanzas las que me han permitido realizar este proyecto”, manifiesta Rego Otero quien fuera por más de cinco años la autora de la columna semanal ‘Psicólogo en casa’, en el diario La Prensa .