En un museo arqueológico, en una abigarrada colección barroca o entre los muros de una antigua fábrica de tabaco: el arte contemporáneo irrumpe en lugares inusitados de Madrid para celebrar los 35 años de Arco, su pujante mercado de obras modernas. La iniciativa persigue acercar obras actuales a un público poco habituado y despertar un interés que se mantenga tras la feria, más de 35.000 m2 que del 24 al 28 de febrero acogerán 221 galerías de 27 países, explica el director de Arcomadrid, Carlos Urroz.

‘Arco siempre ha querido extenderse en la ciudad, lo hace a través de las exposiciones que hay en los museos y en los centros de arte, pero este año con motivo del 35º aniversario queríamos hacer algo adicional y llegar a sitios donde normalmente no va tanto público de arte contemporáneo’, afirma.