En la calle Montevideo de Buenos Aires, cuatro chicas brillantes con los brazos cruzados esperan que alguien las lleve a casa. Son diminutas. Y brillan —en la tienda Smile To Unlock (STU)— porque la artista plástica María Allemand no obvió el proceso de esmaltado cuando trabajaba estas cuatro piezas de cerámica.

Estos pequeños personajes forman parte de la colección ‘Mun se va’, una línea que la artista trabaja desde hace cuatro años comercialmente. Ahora, la artista está en el Istmo, sentada en la galería Allegro, y a su alrededor cuelgan un puñado de cuadros que dice le ha costado un mes de trámites para traerlos desde su estudio en la capital argentina hasta la calle 73 de San Francisco.

Hace una semana, cuando inauguró su primera muestra individual en Panamá, otros personajes de su microuniverso en cerámica se filtraron en la sala, compartiendo espacio con sus lienzos y acuarelas, captando la atención de los visitantes.