Hamida Begum ya no cuenta las veces en las que tuvo que abandonar su casa en la isla de Kutubdia en Bangladés, pero continúa ahí mientras que sus vecinos ya renunciaron a la batalla frente a la subida del mar.

“Tengo miedo de que mi casa también sea arrastrada algún día. Durante el monzón no podemos vivir aquí de ninguna manera”, explica esta mujer, madre de cuatro niños, ante su cabaña de adobe, la única que sigue intacta en la fila de viviendas.

“Pero es nuestra tierra y no tenemos dinero para ir a otra parte”, explica. Alrededor de 100,000 personas viven aún en Kutubdia, pero los científicos avisaron de que la isla podría desaparecer bajo las aguas en los próximos 50 años.

Decenas de miles de habitantes ya se han marchado definitivamente, en su mayoría hacia la capital Daca, una ciudad superpoblada, o rumbo a un barrio de chabolas de Cox’s Bazaar, una estación balnearia a unos 80 kilómetros de Kutubdia.

Los pequeños Estados insulares podrían desaparecer si el nivel de los océanos sigue subiendo, tal y como se alertó durante los debates previos a la conferencia sobre el clima organizada en París (COP21).