Uno de los fenómenos que más sobresaltos pueden ocasionar durante un vuelo son las turbulencias, provocadas por la presión atmosférica, los frentes de aire frío o caliente, las tormentas o los accidentes geográficos como las montañas.

Según la intensidad de las sacudidas, estas perturbaciones atmosféricas pueden también provocar que los pasajeros o el personal de vuelo se muevan de sus asientos si no están bien asegurados por el cinturón.

Un grupo de científicos de la Universidad de Reading sugiere que la posibilidad de sufrir este tipo de fenómenos puede aumentar el doble o incluso el triple en los próximos años, debido a los efectos del cambio climático.

Los investigadores creen que este incremento se debe a que el cambio climático genera variaciones más fuertes en la dirección o la fuerza de las corrientes de viento bajo el flujo en chorro de la atmósfera. Estas alteraciones, que son inestables, son una de las principales causas de las turbulencias.