En la última década, cerca del 75% de las áreas deforestadas en Centroamérica fueron convertidas en pastos para dar paso a la ganadería, incrementando con ello los riesgos de degradación del medio ambiente, el suelo y la biodiversidad, revela un estudio de la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura).

El estudio sobre el impacto de la ganadería se llevó a cabo en Costa Rica, Guatemala, Honduras, Nicaragua y Panamá entre los años 2000-2010. La investigación arrojó que Panamá fue el tercer país que más pastos desarrolló durante la última década. Costa Rica resultó ser el mayor desarrollador de pastos, seguido de Honduras.

La investigación realizada por los científicos Alejandro Acosta, Muhammad Ibrahim y Danilo Pezo advirtió que el desarrollo de pastos está causando un grave impacto sobre los bosques de la región, pero el ‘desarrollo de una ganadería climáticamente inteligente’ y de políticas enfocadas en el tema podría disminuir el impacto que la actividad ocasiona y hacerla más sostenible.

Entre los principales daños que ocasiona el desarrollo desorganizado del sector ganadero sobre los recursos medioambientales destacan la deforestación, la degradación de los suelos por sobrepastoreo, la emisión de gases efecto invernadero, contaminación de los recursos hídricos y la pérdida de la biodiversidad.

Según la investigación, la reducción de aproximadamente el 40% de las áreas de bosques de la región coincide con el incremento en el número de hectáreas en pasto y el volumen de hato ganadero en la región. Para este año, la FAO espera que las hectáreas de pasto en Centroamérica alcancen las 12,000 hectáreas y para 2030, las 16,000.

El 61% de los procesos de deforestación están ocurriendo en bosques fragmentados existentes en el interior de las explotaciones agropecuarias.