La primera nave espacial de carga Progress de la serie MS, de última generación, despegó ayer desde el cosmódromo de Baikonur (Kazajistán) rumbo a la Estación Espacial Internacional (EEI).

El nuevo carguero, que deberá acoplarse a la plataforma orbital luego de  48 horas de vuelo, lleva a la tripulación de la EEI 2,5 toneladas de carga, incluidos víveres, agua, combustible y oxígeno comprimido.

Los Progress MS, que sustituyen a las naves de la serie M-M, estarán en servicio durante una década.

El carguero, íntegramente digitalizado, cuenta con motores de reserva en su mecanismo de acople, nuevos sistemas de telemetría, acercamiento y acoplamiento a la EEI que mejoran la seguridad de la nave durante la fase más crítica del vuelo.

Este ha sido el tercer lanzamiento de un carguero ruso desde el grave accidente sufrido en abril pasado por la Progress M-27M, que se desvió de su órbita y acabó desintegrándose en las capas más densas de la atmósfera.