El 5 de junio de cada año, desde 1972 se celebra el Día Mundial del Medio Ambiente. Sin embargo, la absurda y contradictoria realidad de los indicadores reales como el agua, los suelos, el aire y los bosques, llevan a preguntarse si a alguien le interesa, verdaderamente, el planeta que, desde tiempos remotos, alberga al hombre.

La pregunta responde al resumen de lo que registran, día tras día, los medios de comunicación nacionales e internacionales.

La desaparición de una gran cantidad de humedales en territorio nacional, la tala indiscriminada en el Darién, ríos contaminados, consumismo y basuras en las calles, son solo algunas de las cosas que suceden en Panamá, sin contar las actuaciones del hombre en otras latitudes.

Algunos ambientalistas han llegado a afirmar, incluso, que los fuertes fenómenos naturales que han afectado a grandes poblaciones del mundo es ‘el grito desesperado de la tierra’.

El escritor Sergio Federovisky explica en su libro Historia del medio ambiente que los estragos de la naturaleza, ‘lejos de ser un castigo divino, es una realidad que es y debe ser evitable’.