En las profundidades oceánicas del Pacífico y el Caribe y en los manglares de sus costas se esconde el caracol rosado (Strombus gigas), una especie de valor cultural que se remonta a la época prehispánica y que los científicos han calificado como ‘un termómetro para medir el cambio climático’ que se halla amenazada.

Dalila Aldana, científica del Centro de Investigación y Estudios Avanzados (Cinvestav), Unidad Mérida, reveló que los corales y, más recientemente, los moluscos, específicamente los de fase larvaria, son organismos indicadores del cambio climático en el medio marino, por su estructura calcárea, la cual está siendo modificada por la temperatura y la acidificación del agua de los océanos.

‘El Strombus gigas se ha convertido, en los últimos tres años, en un indicador para el cambio climático en el Caribe’, sostuvo Aldana, quien ha dedicado dos décadas de sus estudios a la especie y esta semana se encuentra en Panamá capacitando a biólogos y técnicos de distintas instituciones del país sobre mecanismos de conservación de la especie.

‘En particular la fase larvaria del caracol Strombus, esa cosita microscópica que dura treinta días y que anda en el agua, trae consigo una información de cambio climático impresionante, porque todo el proceso de calcificación va a estar modificado por la temperatura y por la acidificación del agua. Ese es nuestro tema de investigación de lujo’, describió la científica.