Costa Rica impulsa proyectos de protección de las lapas rojas o guacamayas por medio de nidos artificiales, así como educando a las comunidades para evitar que saqueen los nidos y comercialicen a los pichones como mascotas.

La iniciativa surgió en los años 90 con un monitoreo de la población que viajaba hacia el Parque Nacional Carara, localizado en la provincia de Puntarenas en el Pacífico Central.

Luego de una serie de conteos durante años, los especialistas calcularon que la cantidad de aves de esa especie estaba declinando en más de ocho por año, por lo que trabajaron en la implementación de estrategias de protección.

Para mejorar la condición de las guacamayas, el biólogo de vida silvestre propuso la colocación de nidos artificiales en sus hábitat.