La región autónoma del Tíbet, al suroeste de China, lanzará el próximo año un índice de calidad del aire para mejorar la supervisión del cambio de la calidad atmosférica, informó la oficina regional de medio ambiente.

A finales de noviembre se habían establecido en el Tíbet 18 estaciones automáticas de control del aire en siete zonas a nivel de prefectura. La recogida de los datos en tiempo real se ha conectado a la red nacional de monitoreo medioambiental, indicó Jambai, director de la oficina regional de medio ambiente.

Las estaciones pueden ayudar a rastrear contaminantes del aire como el dióxido de azufre o el dióxido de nitrógeno, el contenido de ozono y pequeñas partículas conocidas como PM2,5. ‘El lanzamiento del índice de calidad del aire del Tíbet permitirá la supervisión pública del trabajo de protección del medio ambiente en la región’, apuntó.

Ubicado en la altiplanicie más alta del mundo, el Tíbet cuenta con parte del aire más fresco del mundo. Sin embargo, los meteorólogos han detectado en los últimos años esmog en Lhasa, capital de la región autónoma.

Una densa nube de polvo provocó la cancelación de vuelos el invierno pasado. Las imágenes del famoso Palacio Potala de Lhasa cubierto por esmog salieron publicadas en internet, ocasionando preocupación pública por los cambios en la calidad de aire de la región, considerada como una de las últimas zonas del planeta libres de contaminación.