El suceso fue reportado en Isla Colón, cabecera de la provincia Bocas del Toro.

El sujeto llevaba 52 libras de carne de una tortuga carey, uno de los quelonios en peligro de extinción y de los más codiciados, no únicamente por su carne y huevos, sino igualmente por su caparazón con el que hacen espuelas para gallos de pelea, pulseras, peinillas y otros accesorios para el comercio.

Miembros de la Policía Nacional, del Ministerio de Ambiente y de una fundación conservacionista, pusieron la denuncia en el Ministerio Público.

La captura del ciudadano se dio cerca al sitio conocido como “El Istmito”, y se presume que la caza del animal se llevó a cabo en Playa Bloff, lugar de desove de tres clases de tortugas que llegan entre los meses de febrero y agosto a esas áreas bocatoreñas.

Las autoridades se mantienen vigilantes para la protección ecológica.