La caza “científica” de ballenas recibió recientemente un impulso inesperado gracias a que investigadores japoneses aseguran que el consumo de carne de cétaceo podría prevenir la demencia y los problemas de memoria.

Según los investigadores, ratones que padecían Alzheimer y que fueron alimentados con una sustancia extraída de la carne de ballena respondieron mejor a ciertas pruebas que otros roedores amnésicos a los que no se les suministró ballenina, una molécula presente en los músculos de las ballenas.

El profesor Seiji Shioda, de la facultad de farmacéutica, en Hoshi (Tokio), quien lideró el estudio, se prepara para realizar próximamente pruebas clínicas en humanos.

Su trabajo aparece en un momento crucial, porque Japón se encuentra en el banquillo de los acusados en la Comisión Ballenera Internacional (CBI), reunida desde el martes en San Diego (California).

Por enésima vez, los negociadores japoneses van a intentar convencer a la CBI de la credibilidad científica de la caza.

A pesar de los clamores de protesta internacional, Japón quiere continuar con la captura de cetáceos, “en nombre de la ciencia”, a lo largo de las costas del noroeste del Océano Pacífico y en la Antártica.