Las arduas negociaciones del clima, marcadas por fracasos y vacilaciones, comienzan  a vislumbrar, por primera vez en años, un compromiso posible, luego de la presentación, este miércoles, de un nuevo borrador negociado por los 195 países que participan en la conferencia de París (COP21).

El texto pasó de 43 a 29 páginas y la cantidad de corchetes (opciones) ‘se redujeron en tres cuartos’, expresó el ministro francés de Relaciones Exteriores, Laurent Fabius, quien aclaró, sin embargo, que en este borrador expurgado o ‘limpio’ todavía quedaban ‘puntos políticos importantes por zanjar’. La intención es alcanzar un acuerdo ‘jurídicamente vinculante, ambicioso y perdurable’, capaz de impedir que las alzas de las temperaturas del planeta ocasionen daños irreparables al hábitat humano. ‘Desde luego no es la versión final del acuerdo y es posible que contenga aún imprecisiones’, indicó Fabius.

‘Nunca hemos estado tan cerca (…). Ahora nos corresponde a los ministros mostrar el liderazgo necesario para tomar decisiones difíciles, que coloquen el interés de los habitantes del planeta por encima de las políticas de miras estrechas’, dijo Thoriq Ibrahim, ministro de Ambiente de las Maldivas y representante de la Alianza de Pequeños Estados Insulares.

Estados Unidos, por su parte, prometió ayer duplicar, de $400 millones en 2014 a $800 millones en 2020, la partida consagrada a ayudar a los países más pobres a adaptarse a los impactos del cambio climático. ‘No vamos a dejar a las naciones más vulnerables capear solas, literalmente, la tempestad’, manifestó el secretario de Estado norteamericano, John Kerry, ante el pleno de la conferencia.