Autoridades sanitarias de la Región Autónoma Caribe Sur (RACS) de Nicaragua emitieron una alerta ante el incremento en los casos de picaduras de serpientes en el área, que ya cobraron 2 vidas.

‘Aquella persona que sea mordida por una serpiente, que acuda inmediatamente a cualquier Centro de Salud, para que le apliquen el suero antiofídico para combatir el veneno y poder interrumpir la alteración, (y) poder prevenir lo peor’, expresó la directora del Hospital Regional de Bluefields (Caribe Sur), Aranzazu Arana Ríos, en una declaración pública.

El Ministerio de Salud (Minsa) registró 24 picaduras de serpientes en los primeros dos meses y medio de 2017, el doble de los registros del mismo periodo de 2016.

Las agresiones de serpientes incluyen la muerte de dos estudiantes, un niño de 9 años de edad, y una joven de 19 años, que fueron picados en el camino de su casa a la escuela, en los municipios de Laguna de Perlas y La Cruz de Río Grande.

El Minsa recomendó especial cuidado a las familias que viven en zonas rurales.

Arana aseguró que los Centros de Salud y hospitales están preparados para atender cualquier emergencia relacionada con picaduras de serpientes.

Entre las especies de serpientes venenosas que se encuentran en la RACS están el cascabel (Crotalus simus), la pestañada (Bothriechis schlegelii), la ranera (Leptodeira septentrionalis) y el coral (Micrurus Nigrocinctus), esta última considerada máximo peligro.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), las mordeduras de serpiente son un problema de salud pública desatendido en muchos países tropicales y subtropicales.

Cada año se producen unos 5 millones de mordeduras de serpiente, que ocasionan hasta 2,5 millones de casos de envenenamiento, al menos 100,000 muertes, y aproximadamente el triple de amputaciones y otras discapacidades permanentes. La mayoría de los casos se producen en África, Asia y Latinoamérica.