El   Museo de la Corrupción  de Paraguay, hasta ahora una iniciativa virtual para denunciar los desfalcos más sonados en el país, se materializa en una exposición de caricaturas que recorrerá distintas salas de arte con el propósito de mantener la memoria colectiva sobre los escándalos políticos.

Luque, San Lorenzo o Paraguarí son algunas de las ciudades paraguayas que recorrerá la muestra.

La colección de retratos de los corruptos, acompañados de su currículum de fechorías, pretenden así impedir que los casos vayan al “opareí”, un término en guaraní que los paraguayos usan para hablar de que un asunto quedó relegado a la nada y se olvidó sin dejar consecuencias.

“El paraguayo no tiene memoria. Cuando aparece un caso de corrupción, al poco tiempo se olvida. Queremos volver a recordar lo que hace cada político”, explicó a Efe Ana Calvo, diseñadora gráfica que ideó el museo junto al ilustrador Dave Mac Cruz.