El próximo verano Panamá no tendrá que enfrentarse a un racionamiento de energía, como se dio en los años 2013 y 2014. Gran parte de ello se deberá a los 270 megavatios que aportará el parque eólico de Penonomé durante la temporada seca.

Pero este aporte a la red energética nacional no es el único provecho que brindará el parque, cuyas fases dos y tres fueron desarrolladas por Unión Eólica Panameña II, filial de Interenergy Holdings, luego de una inversión de $436 millones.

Por un lado, está el impacto medioambiental: gracias a los 108 aerogeneradores se dejarán de emitir unas 400 mil toneladas de dióxido de carbono al aire. Esto es producto de los más de 995 mil barriles de crudo que dejará de importar Panamá anualmente para suplir las plantas térmicas.

Y aquí entra en escena el invitado especial del día: el expresidente estadounidense Bill Clinton, fundador de The Clinton Foundation, que impulsa proyectos para ayudar a productores agrícolas, capacita a mujeres y respalda el uso de energía renovable.

Tras visitar un proyecto agrícola en El Salvador, Clinton arribó a Panamá para conocer los primeros resultados de las fases 2 y 3 del parque eólico. La primera fase del parque eólico funciona desde diciembre de 2013 con 22 turbinas capaces de generar 55 megavatios, que equivalen al consumo de energía anual de más de 20 mil familias en el país.

“(El proyecto eólico) funciona especialmente bien aquí porque los vientos empiezan a soplar en diciembre, cuando comienza la sequía por la temporada seca. En lugar de reemplazar la energía hidroeléctrica con combustible importado, se hará con el viento que sopla aquí de diciembre a mayo. Habrá un mejor ambiente y bajarán los costos energéticos”, señaló Clinton.

Además, destacó que todos los países de Centroamérica y el Caribe son capaces de generar electricidad en su propio país, invirtiendo en las energías renovables.

“Es muy importante que la gente de Panamá y de Centroamérica saque un mensaje simple de esto: esta región del mundo es muy vulnerable al cambio climático, a que aumenten los niveles de los océanos y mayores tormentas. Pero igualmente es de las regiones del mundo que se beneficiarán más económicamente por cambiar la forma en que producimos y consumimos energía”, sostuvo el expresidente estadounidense.