Cuando la marea baja en el Parque Nacional Olímpico del estado de Washington, en el extremo oeste de Estados Unidos, el pasatiempo favorito es saltar de roca en roca observando la vida marina en los charcos.

Pero, desde hace un tiempo, ya casi no hay estrellas de mar. ‘No se le puede llamar de otra forma que catástrofe2, expresa Drew Harvell, bióloga de la Universidad Cornell estadounidense, refiriéndose a uno de los peores episodios de enfermedad de especies marinas que se haya visto.

El año pasado, un equipo de investigadores comunicó que halló pruebas convincentes que apuntan a una infección por un densovirus.

Este virus, presente en la costa del Pacífico desde California hasta Alaska, no es nuevo, pero los investigadores creen que el calentamiento de las aguas puede haber favorecido su propagación.