Una comisión parlamentaria francesa publicó un informe para evitar la brutalidad con los animales sacrificados en los mataderos, cuya medida más visible es la instalación sistemática de cámaras para supervisar el trabajo de los empleados.

Las cámaras grabarían todo el proceso, desde la descarga de los animales, su estabulación previa y la muerte.

Las imágenes deberían estar al alcance de la dirección del matadero, de los sindicatos y de las autoridades veterinarias de control.

La comisión parlamentaria, en la que durante cinco meses han trabajado 30 diputados de diversos partidos, fue creada luego de que la asociación animalista L214 publicara diversos vídeos grabados con cámaras ocultas en la que aparecían prácticas ilegales con los animales.

En los mataderos de Alès, Vigan, Mauléon-Licharre, Pézenas y Mercantour, los militantes de la asociación sacaron a la luz cómo bovinos, corderos o caballos recobraban conciencia luego de ser sangrados, eran golpeados por los trabajadores, lanzados vivos contra cercados o empujados con bastones puntiagudos.

Todo ello prohibido por la legislación, en particular, por un reglamento europeo de 2009 que Francia adoptó en 2013.

La divulgación de las imágenes provocaron un gran escándalo en la opinión pública, lo que llevó a crear la comisión parlamentaria en marzo pasado.