El museo Metropolitano de Nueva York (Met) ha puesto en marcha la exposición “Van Gogh: Irises and Roses”, que reúne por primera vez las cuatro naturalezas muertas, dos ramos de lirios y dos de rosas, que el holandés pintó antes de abandonar el sanatorio de Saint-Rémy en la Provenza francesa.

La exposición, que se inaugura estos días, sucede 125 años después de que Vincent Van Gogh escribiera una carta a su hermano Theo para informarle de que estaba trabajando en estas estampas de flores que había recolectado del jardín del asilo Saint-Paul-de-Mausole, donde ingresó voluntariamente en mayo de 1889.

“Durante su estancia en el asilo olvidó virtualmente las naturalezas muertas, por lo que esta es verdaderamente una secuela directa de la serie de girasoles que hizo en el verano de 1888 en Arles”, explicó a Efe la comisaria de la muestra, Susan Alyson Stein.

La serie presenta dos parejas de cuadros que combinan el formato horizontal y vertical y que representan, con el brochazo tan vigoroso de Van Gogh, la armonía perfecta entre colores complementarios: el amarillo y el violeta en el caso de los lirios y el rosa y el verde, para las rosas.

Así, la pincelada característica del artista se añade en estos cuadros a el poder del contraste entre contrarios, ya sea en formato, en color o en motivos florales, y cuya visión en conjunto permite descubrir un proceso creativo de Van Gogh que de otra manera resultaría imperceptible a los ojos del espectador.