El arquitecto modernista brasileño Carlos Bratke, principal impulsor de la transformación del polo corporativo de Sao Paulo, falleció víctima de un paro cardíaco.

Bratke, de 74 años y quien firmó más de 60 proyectos en la Avenida Berrini y sus proximidades, murió el lunes en su residencia, según dieron a conocer sus familiares.

Hijo del también modernista Oswaldo Bratke, el arquitecto lideró la transformación de la Avenida Berrini, donde están instaladas importantes multinacionales de tecnología, informática y telecomunicaciones.

El Parque do Povo (parque del pueblo), igualmente en la zona y uno de los más visitados los fines de semana por los paulistas, es también obra de Bratke, quien fue presidente de la Fundación Bienal de Sao Paulo y autor del conjunto de torres Plaza Centenario, conocido como ‘Robocop’.

Su obra, de gran impacto en el mercado corporativo y comercial, huyó de los cánones tradicionales de las escuelas de arquitectura.

Con el acero y el vidrio como pilares, las obras de Brakte buscaron un efecto de plástico con trazos que evocan a sus inspiradores Rino Levi, otro modernista brasileño, y el canadiense Frank Gehry, arquitecto del Guggenheim de Bilbao, en España y el Biomuseo, en Panamá.

Sin embargo, las obras de Bratke recibieron críticas hasta de sus propios colegas, como el uruguayo Rafael Viñoly, quien sin citarlo, calificó a la arquitectura corporativa brasileña como ‘muy mala’.