Samsung Electronics ha dicho que fueron defectos en las baterías los que provocaron peligrosos incendios en su modelo de teléfono móvil Galaxy Note 7 , que tuvo que dejar de fabricar.

La afirmación responde a una detallada investigación presentada en Seúl por el responsable de su división de telefonía móvil, Koh Dong-jin.

Koh ha explicado que la publicación del informe viene motivada por la necesidad de que la compañía “recupere la confianza” del consumidor después de un fiasco que ha hecho perder a la empresa unos 6,1 billones de wones (unos 4.863 millones de euros/5.209 millones de dólares).

El estudio indica que algunas de las baterías de ion-litio estudiadas registraron cortocircuitos internos y que algunas carecían además de membranas de aislamiento por errores en el proceso de fabricación.

La investigación ha sido efectuada a lo largo de un mes por la propia compañía tecnológica surcoreana y otras tres organizaciones: las consultoras estadounidenses UL y Exponent, y la empresa alemana de inspección técnica y certificación TÜV Rheinland.

Koh explicó que unos 700.000 investigadores e ingenieros recrearon procesos de carga y descarga con unos 200.000 dispositivos y unas 30.000 baterías de ion-litio para detectar y analizar los fallos.

El problema de los “phablet” Galaxy Note 7 supuso un importante golpe para la imagen de Samsung Electronics , el mayor fabricante mundial de teléfonos móviles, y sus cuentas.