La noche del viernes pasado, en el anfiteatro del Tribunal Electoral, se llevó a cabo la premiación de la septuagésima segunda versión del Concurso Nacional Ricardo Miró.

Desde el año 2002, el certamen de literatura más importante del país, organizado por el Instituto Nacional de Cultura (INAC), otorga a los ganadores un premio único e indivisible de 15 mil balboas, una medalla de oro y un pergamino a los ganadores en las categorías de poesía, ensayo, novela, teatro y cuento.

Sin embargo, el jurado de este año designado para cuento —conformado por Jorge Eduardo Benavides (Perú), Andrea Jeftnovic (Chile) y José Luis Rodríguez Pittí (Panamá)—, declaró desierta la categoría.  Rodríguez Pittí explicó que a pesar de que había obras rescatables ‘ninguna reunía la calidad y el rigor necesario’ para ser premiada de acuerdo con los estándares del ‘Ricardo Miró’, refiriéndose a los 38 cuentos concursantes.

La deliberación en la categoría de poesía escogió a La nieve sobre la arena .

En lo concerniente a ensayo destacaría la elocuencia que presentó el texto de Víctor Manuel Rodríguez: ‘‘Los trabajos y los días en el canal’ tiene la virtud de presentar informaciones conocidas junto a otras inéditas o apenas divulgadas de un modo fluido, con tal soltura y cuidado en la prosa que lo hacen un relato armonioso, de lectura amena’.

En novela, resaltó un nombre con varios galardones, Ariel Barría Alvarado y su obra Las canciones que el público nos pide.

Finalmente, en la categoría de teatro, la pieza Tránsito de la teatrista Isabel Burgos obtuvo el primer lugar.