La cuarta edición del Festival Internacional de Cine de Panamá se despide hoy con las proyecciones de ‘Citizenfour’ y ‘Whiplash’.

El cine latinoamericano busca fortalecerse para llegar con éxito a las pantallas gigantes y estremecer los récords de taquilla.

Se trata de una ambición que no siempre se consigue, muy a pesar de reunir los elementos de rigor para un largometraje de éxito, como un buen libreto o financiación, por ejemplo.

En el marco del Festival Internacional de Cine (IFF Panamá), se realizó ayer un taller en el que personalidades de la industria cinematográfica compartieron algunos argumentos sobre la distribución de películas en la región.

La sesión se realizó a la 1:30 p.m. en el American Trade Hall y reunió a cinco especialistas, quienes deliberaron sobre cómo llegan las cintas a las salas de cine.

Renato D’Angelo, de las compañías fílmicas 20th Century Fox y Sony Pictures para Centroamérica, explicó que en América Central el cine mueve aproximadamente $100 millones.

Costa Rica es el país que representa el mayor mercado, seguido de Panamá, Guatemala, El Salvador, Honduras y Nicaragua.

Según D’Angelo, Panamá sobresale como un mercado donde los temas familiares cuentan con buena demanda, aunque los géneros de acción, terror y comedia son los de mayor consumo.

No muy lejos de esta realidad se encuentran otros mercados latinoamericanos, que, pese a contar con una producción cinematográfica fecunda, también se enfrentan al reto por lograr una mayor proyección en salas locales e internacionales.

El istmeño José Victoria, gerente general de Vista Entertainment, explicó que la cinematografía es un mercado caro de operar.

Temas como los impuestos, la digitalización y la piratería de obras, por ejemplo, han coadyuvado a impactar fuertemente en el ámbito independiente, donde hoy miran con preocupación el desenvolvimiento de este sector en la industria fílmica.