Agustín Clément es, como sabemos por sus múltiples roles como actor y director en TV y teatro, un artista versátil. En manos de Clément, La Fogonera, en cartelera en el Teatro en Círculo hasta el 30 de octubre, tiene todos los elementos para convertirse en un nuevo clásico del teatro panameño.

Con música original de Luis Cholo Bernal y Alfonso Lewis, La Fogonera juega con efectividad con una gran diversidad de recursos para hacernos recordar y volver a valorar no solo nuestras ilusiones por un mundo mejor, pero también la historia que nos ha llevado a lo que somos hoy como país.

El uso de uno de los grandes íconos políticos panameños como un personaje clave en la obra es un gran riesgo estructural, pero manejado con gran acierto por el escritor. El contexto y relevancia histórica de Belisario Porras son presentados de una forma clara, animada y corta, sin llegar a sentirse como una de esas secas clases de Estudios Sociales que muchos sufrimos. No obstante, el gran logro es que pronto Belisario Porras deja de ser un ícono para convertirse en el muy humano protector de La Fogonera, utilizando características que le atribuimos instintivamente a este personaje para crear uno completamente nuevo y darle una vida netamente panameña a este cuento de hadas. Entre polleras congas y santeñas, la obra busca y encuentra nuestros sentimientos arraigados sobre la belleza y pureza de la campiña y nos hace sentirnos orgullosos de este elemento de nuestras expresiones culturales.

La mayoría del elenco tiene buenas propuestas actorales, lo cual es difícil de lograr en un grupo tan diverso en términos de edad y experiencia teatral.