Los países de la Unión Europea (UE) aprobaron ayer las nuevas normas que refuerzan la prohibición de comerciar con productos de foca, al eliminar una de las dos excepciones que se aplicaban a esta regla en el bloque comunitario.

‘La excepción para (el comercio de) productos hechos con focas derivados de la caza efectuada para gestionar de forma sostenible los recursos marinos ha sido eliminada’, informó el Consejo de la UE en un comunicado. Las nuevas normas reconocen, sin embargo, que esto puede crear ciertos problemas en algunos Estados miembros e indican que esto se tendrá en cuenta a la hora de analizar el cumplimiento de la legislación en un futuro.

La segunda excepción existente en la Unión Europa es la que permite cazar focas a la comunidad inuit, los aborígenes del Ártico que antiguamente se conocían como esquimales, ya que su modo de vida depende en buena medida de esta práctica. En este caso, se ha “aclarado” el alcance de esta excepción, de manera que para que la caza de foca y el comercio de productos derivados de ésta puedan acogerse a la misma tendrán que cumplir tres criterios.

En concreto, tendrá que demostrarse que esta actividad se ha hecho tradicionalmente por la comunidad inuit en cuestión y que se lleva a cabo para contribuir a la subsistencia de la misma, no por razones primordialmente comerciales. Además, la caza deberá efectuarse teniendo en cuenta la ‘consideración debida hacia el bienestar animal’, teniendo en cuenta el modo de vida de la comunidad y el propósito de su subsistencia.