Un fósil de Euchambersia therapsida (un reptil pre-mamífero), que vivió en Sudáfrica hace unos 260 millones de años, es la evidencia más antigua de un vertebrado con capacidad de producir veneno.

El examen con tomografía computarizada de fósiles del reptil pre-mamífero muestra características anatómicas diseñadas para la producción de veneno. Euchambersia desarrolló una fosa profunda y circular, justo detrás de sus dientes caninos en la mandíbula superior, en la que se produjo un venenoso cóctel mortal, que llegaba directamente a la boca a través de una fina red de surcos óseos y canales.

“Esta es la primera evidencia del vertebrado venenoso más antiguo jamás encontrado, y lo que es aún más sorprendente es que no está en una especie que esperábamos que fuera”, dice Julien Benoit, investigador del Instituto Bernard Price de Investigaciones Paleontológicas en la Universidad de Witwatersrand en Sudáfrica.

 “Hoy en día, las serpientes son notorias por su mordedura venenosa, pero su registro fósil se desvanece en la profundidad de los tiempos geológicos hace unos 167 millones de años, por lo que hace 260 millones de años, Euchambersia evolucionó veneno más de 100 millones de años antes de que naciera la primera serpiente”.

Como las glándulas de veneno no se fosilizan, Benoit y sus colegas de la Wits University, en asociación con el Museo de Historia Natural de Londres, utilizaron técnicas de tomografía computarizada de vanguardia y de imágenes 3D para analizar los dos cráneos fosilizados de Euchambersia descubiertos.

Hallaron impresionantes adaptaciones anatómicas que son compatibles con la producción de venenos. Sus resultados fueron publicados en la revista de acceso abierto PlosOne.