El océano es un recurso que nos provee recreación, transporte, remedios y alimento, por eso la Fundación Mar Viva se encarga arduamente de su protección y busca crear conciencia en la población, explica Magdalena Velásquez, Gerente de Comunicación.

Esta organización cumple 15 años apostando por el cuidado del mar y todas las especies que ahí habitan y aunque han ganado algunas batallas, consideran que hace falta mucho por hacer para que las personas dejen de botar la basura en los ríos y mares, tengan un consumo responsable de las especies marinas y reciclen.

Velásquez reconoce que no es sencillo cambiar el “chip”, pero asegura que debemos hacerlo para evitar que nuestros recursos se acaben.

Cuenta que lanzaron una guía para el avistamiento responsable de tiburones y rayas en Panamá, para aquellos que quieran bucear lo hagan sin afectar estos animales. Además, tienen una aplicación llamada “Semáforo marino de consumo responsable de pescado”, en la cual detallan cuáles son las especies que se pueden consumir y cuáles están en riesgo de extinción.

“Cuando comemos ceviches muchas veces nos dan tiburón juvenil. Este animal no es malo, sino que es un controlador tope. Mantiene los océanos saludables, de ahí la importancia que la gente pruebe otras especies. El bagre no suena bien, pero sabe rico y la gente no se atreve a comerlo”.