Sony y Microsoft llegan a la feria de videojuegos E3 con estrategias dispares: la apuesta de la japonesa son los grandes juegos y la realidad virtual, mientras que Xbox quiere plantar batalla con versiones evolucionadas de su consola.

El foco de los grandes rivales de la industria del videojuego ha sido diametralmente opuesto. Mientras el plato fuerte de Microsoft ha sido el anuncio de dos nuevas versiones de su consola Xbox One, Sony ha dedicado el grueso de su conferencia a mostrar las grandes superproducciones que llegarán a PlayStation 4 y a su casco de realidad virtual.

Con 40 millones de PS4 vendidas, la compañía japonesa es líder de la actual generación de consolas y Microsoft ha decidido mover ficha para dar impulso a Xbox One. La tecnológica de Redmond anunció Project Scorpio, una consola compatible con la realidad virtual y con el juego en ultra alta definición que saldrá a la venta a finales de 2017.

‘Será la consola más potente jamás creada’, ha prometido el responsable de Xbox, Phil Spencer. A más corto plazo, Microsoft pondrá a la venta en agosto Xbox One S, una versión más pequeña que la original —con más capacidad de almacenamiento, un precio de partida de 299 dólares y reproducción de vídeo en 4k— que le ayudará a aumentar su parque de consolas instaladas.