La reconstrucción 3D de fósiles de un ataposáurido, un pequeño ancestro del cocodrilo moderno, ha reunido características de una nueva especie, según un estudio publicado en PLOS one.

La cantera de Langenberg ha demostrado ser una rica fuente de fósiles relacionados con el mar, incluyendo pequeñas especies de atoposauridos como cocodrilos.

Los restos fosilizados de este cocodrilo estaban excepcionalmente bien conservados, pero todavía estaban en parte en sedimento, lo que dificultaba el examen completo de los fósiles.

Luego del análisis inicial, el cocodrilo fue asignado al género de Theriosuchus.

Para estudiar este atopasaurido en más detalle, Daniela Schwarz, del Instituto Leibniz para la Investigación Evolutiva y la Biodiversidad, y sus colegas hicieron una reconstrucción tridimensional de uno de los cráneos fósiles con micro-tomografía computarizada.

Los investigadores concluyeron que el atoposaurida que estudiaron es realmente una nueva especie, que llaman Knoetschkesuchus. Esta conclusión se basa en características únicas del cráneo, tales como aberturas en el hueso de la mandíbula y delante del ojo, así como de la morfología del diente. Este último puede haber reflejado la especialización dietética, y la diversidad de la morfología dental se cree que ha sido un conductor de la evolución de atoposaurida durante el Jurásico.

“El estudio describe un nuevo diminuto cocodrilo Knoetschkesuchus langenbergensis que vivió hace 154 millones de años en el noroeste de Alemania”, manifiesta Schwarz.

“Knoetschkesuchus pertenece al linaje evolutivo que conduce a los cocodrilos modernos y conserva por primera vez en este grupo dos cráneos en 3D, lo que nos permite detallados estudios anatómicos a través de imágenes de micro-CT. Nuestra investigación es parte del proyecto Europasaurus que estudia los restos de un ecosistema único de la isla jurásica en el norte de Alemania”, agrega.