El gobierno de Obama revisa una regla federal que le permite a las empresas de energía eólica operar aerogeneradores de alta velocidad hasta por 30 años, incluso si ello representa la muerte de miles de águilas calvas y reales, especies protegidas.

Bajo el plan anunciado, las empresas eólicas y otros proveedores de energía pueden matar o lesionar hasta 4 mil 200 águilas calvas sin que exista una sanción, casi cuatro veces el límite actual.

Solo podrán matar águilas doradas si las empresas toman medidas para minimizar las pérdidas, como por ejemplo, acondicionando los postes eléctricos para disminuir el riesgo de electrocución.

El director del Servicio de Pesca y Vida Silvestre, Dan Ashe, manifestó que la propuesta “abrirá el camino” para mantener las poblaciones de águilas al tiempo que se fomenta el desarrollo de una fuente de energía limpia que tiene como intención minimizar el calentamiento global, una de las bases en el plan energético del presidente Barack Obama.

Ashe dijo que la propuesta de 162 páginas protegería a las águilas al mismo tiempo en que “ayuda al país a reducir su dependencia en los combustibles fósiles” como el carbón y el crudo, que contribuyen al calentamiento global.

“Aquí hay muchas buenas noticias”, dijo Ashe en una entrevista en la que dijo que el plan era “una gran herramienta para trabajar en la conservación de dos especies emblemáticas”.

La propuesta fija objetivos para el manejo de águilas, atiende la manera en que se monitoreará a las poblaciones de aves y brinda lineamientos para establecer cómo el sistema encaja con el manejo general de las águilas por parte de la agencia, detalló Ashe.

Las plantas eólicas están repletas de turbinas de hasta 30 pisos de alto, con rotores del diámetro de las alas de un avión de pasajeros. Las hélices pueden alcanzar una velocidad máxima de 273 kilómetros por hora, lo que crea vórtices similares a los de un tornado.