La teca (tectonagrandis) no conviene para efectos de reforestación en Panamá, según revela una investigación llevada a cabo por el biólogo conservacionista Pedro Méndez, de la Fundación Pro-Conservación de los Primates Panameños (FCPP).

Basado en su estudio de evaluación de la diversidad de la teca en medio de la cuenca del Canal de Panamá, Méndez recomienda que no se disponga de la teca en los programas de reforestación que buscan rescatar la flora y la fauna silvestre.

En su investigación en Las Pavas, zona oeste de la cuenca del Canal de Panamá, el biólogo confirmó que la abundancia de especies de mamíferos en esa zona provenía directamente del bosque circundante nativo. 

En la investigación se determinó que los murciélagos, que representan el 45% de la diversidad de mamíferos en nuestro país, utilizaron la zona de tecal de tres años solo para pasar de un parche de bosque nativo a otro. Venados, saínos, conejos pintados y ocelotes igualmente lo hicieron porque “lo único que ofrece la teca a la fauna silvestre es un espacio abierto para transitar”, asegura el científico. 

Por razones de estructura, los monocultivos de teca fallan porque brindan pocas facilidades para los animales que viven en la copa de los árboles.