El 50% de los sitios naturales que ostentan la categoría de Patrimonio Mundial de la Humanidad, que otorga la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco, por sus siglas en inglés) , se hallan amenazados.

Un estudio efectuado y publicado por el Fondo Mundial de la Fauna Silvestre (WWF, por sus siglas en inglés), un organismo asesor de la Unesco en temas ambientales, precisó que de las 229 reservas naturales con esa categoría en el mundo, alrededor de 114 son impactadas por concesiones de gas, petróleo, hidroeléctricas, minería, o por otra actividad industrial “dañina”.

Panamá cuenta con tres sitios naturales que poseen esa distinción: el Parque Nacional Coiba en Veraguas, el Parque Nacional Darién, y el Parque Internacional La Amistad, ubicado entre Chiriquí y Bocas del Toro.

Este último está dentro de la lista de las 114 reservas “amenazadas por actividades industriales perjudiciales”. En esa condición igualmente están otros sitios como: la Reserva de la Biosfera El Pinacate y Gran Desierto de Altar en México, el Parque Nacional Huascarán en Perú, el Parque Nacional del Río Subterráneo de Puerto Princesa en Filipinas, el Santuario Nacional de Aves de Djudj en Senegal, y la Bóveda de Vredefort, en Sudáfrica.

En estos momentos, el Ministerio de Ambiente elabora un plan de evaluación ambiental sobre el Parque Internacional La Amistad para obtener un diagnóstico de esa reserva.

Samuel Valdés, director de Áreas Protegidas de esa entidad, explicó en su momento que la idea es conocer cuánto han avanzado los asentamientos humanos en ese parque natural, y cuál ha sido el impacto de actividades como la ganadería y la construcción de hidroeléctricas en la zona.

Expresó que eso permitirá determinar las próximas estrategias para, junto con Costa Rica, conservar ese refugio. Precisamente, entre 2015 y 2016 ambas partes han sostenido reuniones y han realizado recorridos por el área.