Los peces jóvenes se convierten en adictos a comer plástico en los mares de la misma forma en que los adolescentes prefieren la comida rápida poco saludable.

Eso afirma un nuevo estudio publicado en la revista Science, que señala que la exposición a altos niveles de poliestireno hace que las larvas de las percas prefieran el plástico por encima de comidas más naturales.

La investigación, liderada por científicos de la Universidad de Uppsala, en Suecia, asegura que la dieta de plástico hace a los peces “más pequeños, más lentos y más estúpidos”.

Durante los últimos años, ha aumentado la preocupación de los investigadores por los altos niveles de contaminación de plástico en los océanos.

“Parece que el plástico tiene propiedades químicas o físicas que generan una necesidad particular de comida en estos peces”, explicó.

“Ellas creen erróneamente que se trata de comida de alto valor energético y que necesitan comer mucho”.

“Pero es algo parecido a lo que sucede con la comida basura poco saludable en los adolescentes: están simplemente llenándose”, añadió.