Una película sobre la historia (o leyenda) de una reina rajput del siglo XIII ha desatado, ya antes de ser estrenada, la enésima polémica entre el arte y el hinduismo radical en la India, entre recompensas por la cabeza del cineasta, el veto en varios estados y las llamadas a la censura a poner orden.

Padmavati es el título de la última gran producción de Hollywood, una película de alto presupuesto que ya ha conseguido estar en boca de todo el mundo sin tan siquiera llegar a estrenarse en este país asiático.

El filme cuenta la historia -o leyenda, según quién hable de ella- de una reina de casta rajput del siglo XIII (mencionada por primera vez en un poema en el siglo XVI) que se suicidó para proteger su honor y el de su familia tras la muerte de su marido, el rey Rana Ratan Singh, a manos del sultán musulmán Allaudin Khilji.

Sin embargo, una supuesta escena en la que el malvado rey mahometano sueña con lograr el amor de la reina -escena negada por los autores de la obra y repetida por los agraviados, muchos sin ver la película- ha desatado la ira de sectores del hinduismo radical en la India y de la casta Rajput, originarios del Rajastán (noroeste).

El trailer oficial -en el que se ve al malvado Khilji comiendo con modales de gorrino y a sus huestes llevar una bandera igual a la de Pakistán, pero no la escena de marras- tiene ya 47 millones de visualizaciones en Youtube.

Sin embargo, la película ha sido hasta hoy prohibida en los conservadores estados de Rajastán, Madhya Pradesh, Gujarat y Uttar Pradesh pese a que el estreno, previsto para el 1 de diciembre, ha sido aplazado sin fecha.