Descargar la pesca ilegal será más difícil ahora gracias a un nuevo tratado que entró ayer en vigor y que obliga a los países firmantes a denegar el atraque en sus puertos y a inspeccionar los barcos sospechosos de incurrir en esta práctica.

El acuerdo está dirigido a parar los pies a aquellos pescadores que actúen en contra de la ley, no declaren las capturas, operen con barcos sin la bandera de ningún país, pesquen en zonas sin autorización o escapen de la supervisión de las autoridades.

Todo para frenar un negocio mundial que cada año puede llegar a mover hasta 26 millones de toneladas y 23.000 millones de dólares (unos 20.600 millones de euros).

El llamado Acuerdo sobre medidas del Estado rector del puerto, adoptado por la FAO en 2009 y que requería la adhesión de 25 Estados para entrar en vigor, ya es realidad luego de que se hayan comprometido 29 países y la Unión Europea.

Todos ellos representan un 62% de las importaciones mundiales de pescado y un 49% de las exportaciones, un buen punto de partida, pero no suficiente.

La especialista de la Organización de la ONU para la Alimentación y la Agricultura (FAO) Lori Curtis explica que ‘la efectividad del acuerdo aumentará sustancialmente cuantos más países formen parte’.