Ante la enorme explotación del pepino de mar, investigadores del Instituto de Investigaciones Científicas y Servicios de Alta Tecnología (Indicasat) urgió a las autoridades competentes a tomar acciones de manejo sostenibles para preservar la especie en el entorno marino local.

‘En Panamá no existe una cultura para su consumo, sin embargo, al tener alta demanda en países asiáticos, es un recurso pesquero alternativo que requiere medidas de manejo y conservación’, indicó Indicasat en un informe reciente, elaborado por los científicos Carlos Vergara-Chen, Zedna Guerra y Gustavo Nelson Collado.

El pepino de mar (Isostichopus fuscus ) es un equinodermo holoturoideo que habita sobre fondos rocosos y arrecifes de coral a lo largo del Pacífico Oriental Tropical. Sin embargo, en Panamá, esta especie se distribuye a lo largo de la costa Pacífica, principalmente en las islas del golfo de Chiriquí.

Según los investigadores, a la fecha muy poco se conoce sobre la especie, solo aspectos taxonómicos y de distribución. Y, aunque existen algunos valores de volúmenes de captura la información oficial sobre las pesquerías tampoco no existe o es difícil obtener información al respecto.

La especie se extrae ilegalmente en las islas de Las Perlas y Coiba. Entre 2004 y 2005 se exportaron 689 kg de peso seco de pepino de mar a Hong Kong y China desde Panamá.

Los investigadores advierten que la sobreexplotación y pérdida del hábitat amenaza a la especie. Consideran que la acuicultura de pepino de mar puede desarrollarse como recurso pesquero alternativo para protegerlo, pero requiere conocer más sobre su biología para hacerlo.

Los pepinos de mar son organismos detritívoros que contribuyen a la descomposición de la materia orgánica y al ciclo de nutrientes en los ecosistemas bentónicos.

El informe de Indicasat aparece en la página web de la Autoridad de los Recursos Acuáticos (ARAP).