Una diferencia de Snapchat en la historia de las redes sociales, es que su popularidad entre los jóvenes podría estar justo en lo complicada y poco intuitiva que es; así como en sus escasas funcionalidades y opciones. 

Al contrario de Facebook, Twitter e Instagram, que se han catalogado por ser tan fáciles que hasta un abuelo podría usarla sin problema, los jóvenes que usan Snapchat no quieren eso; quieren una aplicación donde ni sus padres ni sus abuelos estén. Donde estos no se enteren de qué hacen.

Las estadísticas son reflejo de este panorama y es que en el año 2014, el 80% de los jóvenes de 12 a 24 años utilizaba Facebook, pero en el 2016 la cifra ha caído hasta el 68%. En este mismo tiempo, Snapchat ha logrado posicionarse en un 72% de los adolescentes.

“Es de difícil acceso, poco intuitiva, tiene un funcionamiento bastante diferente y los adultos se pierden”, explicó Mireia Montaña, profesora de Ciencias de la Comunicación y la Información de la UOC, en una entrevista para el diario La Nación, con respecto a Snapchat. Esta razón se ha vuelto un incentivo para que los jóvenes usen por fin, una aplicación donde sus padres no están.