Los yihadistas del grupo Estado Islámico (EI) dinamitaron uno de los más célebres templos de la ciudad siria de Palmira, agudizando todavía más los temores internacionales de una destrucción de este sitio declarado patrimonio de la Humanidad.

El oasis de Palmira alberga las ruinas monumentales de una gran ciudad que fue uno de los más importantes focos culturales del mundo antiguo.

‘Nuestras más sombrías predicciones están desgraciadamente cumpliéndose’, se lamentó Maamun Abdelkarim, director general de Antigüedades y de Museos en Siria, al anunciar el domingo por la noche la destrucción del templo.

Luego de haber conquistado Palmira en mayo, los yihadistas han realizado ejecuciones en el teatro antiguo, han destruido en julio la famosa estatua del León de Atena y transformaron el museo en tribunal y en prisión.

Asimismo han asesinado al exdirector de las Antigüedades de la ciudad’, enumeró. Hace menos de una semana, el grupo extremista decapitó a este exdirector, Jaled Al Asad, de 82 años, hombre de fama mundial por sus conocimientos sobre este lugar único.

La última destrucción del EI anunciada el domingo fue la del templo de Baalshamin -el más importante después de Bel, según el Museo del Louvre de París-, que empezó a construirse el año 17 y fue embellecido por el emperador romano Adriano el año 130.