Libertad, perfeccionismo y pasión son los principios que han guiado la trayectoria profesional de Fernando Trueba (Madrid, 1955), distinguido en España con el Premio Nacional de Cinematografía.

“En tiempos en que cada vez hay más uniformidad y películas hechas al dictado, he intentado hacer el cine que tenía que hacer. El arte debe ser una aventura individual y dejarte en él la vida”, dijo a Efe.

El jurado argumentó que se trata de un “reconocimiento a su indiscutible trayectoria como director, productor y guionista, además de su labor en defensa de la profesión cinematográfica desde los inicios de su carrera como fundador de la revista Casablanca y como crítico en El País y la Guía del Ocio”.

También valoró su desempeño como presidente de la Academia de Cine, a finales de la década de los ochenta, y el reconocimiento internacional que consiguió el cine español gracias a los éxitos obtenidos por sus películas, sobre todo la ganadora del Óscar Belle Époque y la nominada Chico & Rita.

Prueba de que Trueba siempre ha hecho lo que ha querido es la diversidad de títulos que ha alumbrado, desde comedias románticas como Sé infiel y no mires con quién a documentales en los que ha dado rienda suela a su pasión por el jazz latino como Calle 54 o El artista y la modelo.

Los premios son otra cosa, y en cierta medida, un engorro, cuando se trata de dar la cara y hablar de uno mismo. “Me dan ganas de irme hasta Soria andando”, decía el cineasta a Efe nada más conocer la noticia.