El volcán nevado Cotopaxi, que entró en erupción después de 138 años, expulsó el martes nuevas y pequeñas columnas de gas y ceniza, aunque sin elevar el nivel de alerta intermedio que llevó al Gobierno a imponer el estado de excepción en Ecuador.

Entre la noche del lunes y la madrugada del martes ‘se presentaron pequeñas emisiones de gas, las mismas que eventualmente llevan ceniza’, informó el ministerio Coordinador de Seguridad, única fuente autorizada a dar información sobre el fenómeno.

Las columnas apenas se elevaron sobre el cráter. El ministerio agregó en su cuenta de Twitter que ‘las últimas emisiones reportadas no representan peligro y se registrarán a lo largo del día’. En consecuencia, las autoridades mantienen la alerta amarilla, un grado intermedio de riesgo. A 45 km al sur de Quito, el Cotopaxi dejó ver este martes su imponente cono de nieve y pequeñas emanaciones de ceniza que recortaban el cielo azul del verano tropical.

La AFP realizó un sobrevuelo y captó la cumbre del Cotopaxi, tras varios días en que las nubes impidieron ver descubierto al coloso de 5,897 metros.

Considerado por los científicos uno de los volcanes más peligrosos del mundo por el alto número de habitantes que viven en sus alrededores, el Cotopaxi ha registrado desde el viernes varias explosiones y lanzado cantidades importantes de ceniza, que obligaron a la evacuación preventiva o voluntaria de 505 personas.