El regreso ayer martes a París de los Eagles of Death Metal 3 meses luego del ataque al Bataclan es una ‘terapia’, afirmó el cantante de la banda estadounidense Jesse Hughes.

‘Tengo miedo, realmente tengo miedo’, manifestó Hughes sacándose sus gafas de cristales rosas para secarse las lágrimas.

Encendió un cigarrillo y volvió a rememorar los atentados del 13 de noviembre, cuando un grupo de yihadistas irrumpió en la sala de conciertos y mató a 90 personas.

‘Espero ser capaz de salir al escenario y ser más fuerte de lo que soy ahora. No quiero hundirme delante de todo el mundo, no quiero decepcionar a nadie, es lo que más miedo más da’, explicó. ‘Ellos no me han abandonado’, dice en referencia a los fans del grupo, que considera sus ‘amigos.

Jesse Hughes también recordó uno de los momentos más extraños del tiroteo. ‘Estaba huyendo para salvarme en una callejuela y vi a un tipo a mi lado que tenía dificultades para andar. Sangraba mucho del costado, no sé qué le pasó al final. Pero recuerdo que me dijo: ‘Francamente, tu último concierto fue mucho mejor’.