Imagine que un día ha bebido unas copas de más y coge el coche para volver a casa. Pero mientras conduce, el vehículo detecta a través de unas cámaras su ebriedad y reduce la velocidad de forma automática. Después, empieza a emitir señales de advertencia e incluso recibe una llamada del servicio del fabricante para asegurarse que todo esté en orden. Si tras estos pasos, la compañía considera que usted mantiene un comportamiento inadecuado, el coche disminuye gradualmente la velocidad hasta finalmente encontrar un lugar en el que aparcar de forma autónoma. Aunque pueda parecer una idea futurista, se trata del plan de Volvo para evitar a partir del año que viene que los conductores circulen ebrios y distraídos. Otros fabricantes como General Motors o Subaru también apuestan por este tipo de sistemas tecnológicos para intentar evitar accidentes en las carreteras.
Volvo ha explicado este miércoles que a partir de 2020 todos sus vehículos estarán equipados con este sistema. Las cámaras en el automóvil analizarán los movimientos de los ojos para medir la distracción del conductor. “Monitorearán el comportamiento que puede provocar lesiones graves o la muerte”, ha afirmado Henrik Green, vicepresidente senior de investigación y desarrollo de Volvo Car Group, en un comunicado. De esta forma, si el conductor cierra los ojos demasiado tiempo, mira a un lugar que no es la carretera, tarda mucho en reaccionar o no mantiene las manos en el volante, recibirá distintas advertencia
El País