Boeing anunció el lunes que en enero suspenderá la producción de sus mundialmente demandados 737 MAX mientras pelea por que se autorice a ese aparato a volver a volar tras dos accidentes que dejaron 3.346 muertos. La decisión confirmó temores de los inversores porque la crisis del gigante aeronáutico estadounidense se está prolongando mucho más de lo que habían estimado sus ejecutivos.
Los problemas que enfrenta Boeing desde marzo han pesado en la economía estadounidense pues lastran la producción manufacturera y la venta de bienes duraderos. Además, termina por afectar al índice industrial Dow Jones del cual Boeing es una de sus más prominentes compañías.
La empresa dijo que seguirá pagando a sus trabajadores pese a la detención de la producción, pero la decisión genera interrogantes para las empresas proveedoras de insumos. «Habíamos previamente afirmado que seguiríamos evaluando nuestros planes de producción si la prohibición del MAX se extendía más de lo esperado», dijo la empresa en un comunicado. «Como resultado de esa evaluación, decidimos priorizar la entrega de aviones almacenados y suspender temporalmente la producción del programa del 737 a partir del mes próximo», se añade.
Boeing podrá así centrarse en la entrega de unos 400 aparatos que tiene guardados en sus depósitos. El 737 MAX es el avión más vendido de Boeing y la compañía siguió produciendo 40 por mes. Empero a esta altura encuentra el problema de dónde almacenarlos.
AFP