Los Bose Sleepbuds son unos auriculares inalámbricos que, a diferencia de los de toda la vida, no sirven para escuchar música, audiolibros o mantener conversaciones en modo manos libres. Por el contrario, están pensados para utilizarlos cuando llega la hora de irse a dormir, ya que su fin es ayudar a conciliar el sueño o aislarse de los ruidos que se produzcan durante la noche.
Para ello hacen dos cosas, muy relacionadas entre sí. Lo primero es bloquear los sonidos del entorno, para lo que apuestan por un diseño intraaural que sella el conducto auditivo —como si se tratara de unos tapones normales y corrientes—. Es curioso que empleen este sistema para aislar y no la tecnología de cancelación de ruido propia de la marca, aunque Bose tiene sus razones: Este tipo de sistemas funcionan muy bien con ruidos constantes (el motor de un avión…), pero no tanto cuando no son predecibles, como los ronquidos.
En segundo lugar, ayudan a enmascarar los que sí se perciben reproduciendo sonidos relajantes. Las opciones son variadas, aunque podrían ampliarse, sobre todo si se tiene en cuenta su coste. En concreto, traen 10 precargados: el viento agitando las hojas, una cascada, la lluvia, el motor de un avión, las olas o una hoguera, entre otros. Además, se puede acceder a una biblioteca con otros 10 más, entre los que se encuentran el canto de los pájaros o el murmullo del viento.
El País