Cuatro meses luego de que un científico chino sorprendiera al mundo con la noticia de que había alterado intencionalmente el ADN de una pareja de mellizas, expertos en genética y especialistas en ética solicitan una prohibición parcial del uso de una tecnología de edición de genes que se puede usar para crear humanos modificados. Los investigadores, incluidos los pioneros de la técnica de edición genética, están solicitando a las naciones que prohíban a médicos y científicos cambiar el ADN de los espermatozoides, óvulos o embriones destinados a producir niños vivos. La prohibición se implementaría mientras se desarrollan estándares más estrictos para la tecnología y la técnica Crispr aún cuando podría usarse para otras investigaciones o para tratar enfermedades mediante la edición de células no reproductivas.
Crispr permite a los científicos alterar el genoma con más precisión que nunca, cortando o pegando fragmentos de código genético tan pequeños como las letras individuales del ADN. Se ha anunciado como una forma de tratar enfermedades causadas por genes defectuosos. Debido a que es relativamente fácil de utilizar, también ha despertado temores de que alguien pueda modificar los genes de una manera que pueda dañar a un paciente, o cambiar la genética de un feto innecesariamente y con consecuencias desconocidas que podrían continuar en generaciones futuras. Los investigadores apuntaron que la desaceleración potencial en el progreso experimental vale la pena para detener el mal uso.