Guernica ha perdido su histórico roble, que los vascos consideran símbolo ancestral de sus libertades, aunque en breve habrá un nuevo retoño.

Un informe del departamento de Biología de la Universidad del País Vasco ha sentenciado que el árbol de Guernica, el quinto de una generación de robles que desde la Edad Media han simbolizado las libertades vascas, ha muerto y nada puede hacerse ya por recuperarlo.

El árbol fue trasplantado en 2005 al recinto de la Casa de Juntas de Guernica, el sitio ante el que juran o prometen su cargo los presidentes de esa región de España.

En el momento del trasplante el roble tenía dieciocho años y era descendiente directo de aquel que, ya en 1330, daba cobijo a quienes juraban respetar las libertades del territorio.