Cuando los astronautas del Apolo 14 trajeron muestras lunares a la Tierra, en 1971, no tenían ni idea de que por lo menos una de ellas no pertenecía completamente a nuestro satélite. Y ahora, medio siglo después, un nuevo estudio sugiere que uno de esos fragmentos de material guarda en su interior un pequeño trozo de nuestro planeta. Uno que con toda probabilidad fue expulsado por la Tierra como consecuencia de un gran impacto sucedido hace más de 4.000 millones de años. El estudio se acaba de publicar en Earth and Planetary Science Letters. «Se trata de un hallazgo excepcional -asegura en un comunicado David King, científico de la Asociación de Estudios Espaciales Universitarios (USRA) y coautor del estudio-, que ayuda a pintar una imagen mejor de la Tierra primitiva y del bombardeo que modificó nuestro planeta en los albores de la vida». Recordemos que se cree que los primeros seres vivientes aparecieron en nuestro planeta entre hace 3.800 y 4.100 millones de años.
Dirigidos por Jeremy Bellucci, del Museo Sueco de Historia Natural, y Alexander Nemchin, de la Universidad australiana de Curtin, los investigadores analizaron las muestras lunares recogidas por los astronautas del Apolo 14, que exploraron la Luna en febrero de 1971. Y hallaron que una de las rocas contenía un pequeño fragmento de apenas dos gramos de peso hecho de cuarzo, feldespato y circón, materiales muy raros en la Luna, pero extraordinariamente comunes en la Tierra. Los análisis químicos indicaron que ese pequeño fragmento había cristalizado en un ambiente muy rico en óxido, consistente con las rocas que se encuentran en el subsuelo cercano a la Tierra primitiva. Los análisis, además, indican que esa cristalización se produjo entre hace 4.000 y 4.100 millones de años a unos 20 km bajo la superficie terrestre, y que después fue lanzado al espacio como consecuencia de una poderosa colisión.
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